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Historia y Arqueología de Pomán.
La representación humana en las sociedades prehispánicas.

Por Lic. Andrés Barale (*)

 

Presentamos el primero de una serie de artículos de sumo interés referidos a temas que tienen que ver con la Arqueología de nuestra provincia. Desde hoy el LIc. Andrés Barale se suma a nuestra distinguida lista de colaboradores, con notas que sin dudas enriquecerán nuestro conocimiento en temas de capital importancia para conocer y conocernos más. A continuación el artículo de Barale.

Presentaré en las próximas líneas y en algunas publicaciones posteriores una serie de trabajos que recojan diversos aspectos de la historia del Departamento Pomán. Esta serie de publicaciones forma parte de la experiencia y resultados de los trabajos realizados para la Creación del Museo Histórico y Arqueológico Municipal de Mutquín. En esta oportunidad, nos introduciremos un poco a la historia Prehispánica de los pueblos de la región, para ello narraré algunos de los antecedentes de la arqueología de la zona. Para posteriormente abordar a partir de algunas piezas donadas por vecinos de Mutquín, sobre las representaciones antropomorfas tanto en objetos cerámicos como aquellos manufacturados en piedra.
A pesar que las contribuciones publicadas en la zona son más bien escasas, la riqueza arqueológica de Pomán y Mutquín son evidentes, y de realizarse trabajos más detenidos se constituiría en una de las principales zonas arqueológicas de la provincia. Las primeras menciones a yacimientos arqueológicos en el actual departamento Pomán datan de principios del Siglo XX y fueron producidos por referentes de la época como Lafone Quevedo, o viajeros investigadores enviados desde el Museo de la Plata Como Carlos Bruch. Estos primeros trabajos son breves y presentan algunas descripciones de estructuras y de objetos que fueron acercados por pobladores de las inmediaciones de los sitios arqueológicos; principalmente las Ruinas de Pajanco y Tuscamayo próximas a Mutquín, descriptas por Lafone Quevedo y La Ciudarcita cercana a Saujil descripta por Brusch. Ambos investigadores concuerdan en calificar a las estructuras arqueológicas como “importantes  centros agrícolas”.
Lamentablemente estos primeros pasos fueron interrumpidos y con posterioridad, solamente durante la década del ‘50 Alberto Rex González (investigador que define posteriormente en Hualfín las Culturas Ciénaga, Condorhuasi, Aguada, y Belén), recorrió la zona, sin embargo nunca realizó alguna publicación al respecto, salvo algunas menciones.
Tendremos que esperar hasta la década del ’80 para que comiencen las investigaciones sistemáticas en el Departamento, las cuales desde esos años están a cargo del Dr. Kriscautzky. A partir de las mismas se comienza a vislumbrar con mayor claridad la riqueza arqueológica del Departamento, describiendo un importante número de asentamientos arqueológicos de diferentes épocas.
Resumiendo este pequeño recorrido de la historia de la arqueología del lugar, las evidencias de ocupaciones humanas se remontan a los primeros siglos de la era cristiana, esto no necesariamente significa que no haya asentamientos humanos en tiempos anteriores, pero aún no se han encontrado evidencias de estas en la región. Diversos investigadores han identificado fragmentos o piezas cerámicas pertenecientes a diferentes culturas arqueológicas como Ciénaga, Aguada, Belén, Santa María e Inca; y han destacado la importante presencia de estructuras dedicadas a tareas agrícolas.
De los materiales arqueológicos mencionados, la mayoría pertenecen a lo que se conoce como Cultura de La Aguada, definida por González en 1964.Los materiales asignables a Aguada son reconocibles por su decoración ya sea pintada o grabada, en donde destacan personajes antropomorfos y zoomorfos. Asimismo,  es común la presencia de figurinas antropomorfas, en alguna de las cuales se pueden observar detalles como vestimenta o peinados.
Como parte de los trabajos de creación del Museo municipal, realicé gestiones tendientes a la donación de piezas arqueológicas. Luego de realizar el trabajo de catalogación del material, amablemente donado por vecinos de Mutquín, se pudo observar un porcentaje relativamente elevado de fragmentos de piezas que representan figuras humanas, alguna de las cuales podrían considerarse figurinas Aguada, pero que presentan características propias.
Las figurinas registradas muestran rasgos simples, los atributos faciales solo se encuentran sugeridos a través de pequeñas incisiones a excepción de la confección de la nariz mediante un pequeño modelado. En una de ellas se observa, además de los rasgos antropomorfos, líneas pintadas de color rojo que posiblemente podrían estar representando pinturas faciales o tal vez tatuajes, lamentablemente en los tres fragmentos de figurinas solo se conservaron las secciones de las cabezas, razón por la cual no podemos obtener detalles de algunos rasgos del cuerpo en estos tres casos. Una peculiaridad, que las diferencia de otras piezas similares, es que dos de ellas presentan orificios de suspensión por lo que probablemente podían haber sido llevadas colgando del cuello.


Tres fragmentos de figurinas Antropomorfas

Además de las mencionadas figurinas, he registrado otras tres figuras modeladas en arcilla con rasgos antropomorfos, una de ellas corresponde a la base de una cazoleta de pipa modelada en la cual se puede observar parte de la boca, más específicamente el maxilar superior, exponiendo la dentadura, la misma se encuentra realizada por exisión, la nariz lograda por modelado, presenta rasgos realistas, los orificios nasales se realizaron por la presión de un objeto de corte circular. Se observa parcialmente el ojo derecho confeccionado por presión dejando una impronta de forma oval. Rex González en su libro La Aguada reproduce un dibujo de una pipa que él adscribe a la Cultura Ciénaga, la cual presenta similitudes con el fragmento aquí registrado.


Dos fragmentos de vasija con decoración modelada.

Las restantes figuras antropomorfas pertenecen a fragmento de piezas cerámicas. Presentan características singulares que al momento no he encontrado menciones a las mismas por otros investigadores. Ambos modelados se encuentran en lo que era el cuello de alguna vasija en cuya cara externa poseen decoración modelada, que representa una figura antropomorfa exhibiendo una boca exponiendo la dentadura que fue realizada por incisión y un par de ojos en forma de aro, en una de ellas se observan manchas de pintura negra arriba de los ojos y en la comisura de la boca. Al momento no puedo dar más información sobre ambos objetos, ya que al parecer este tipo de decoración es desconocida o no se había publicado en ámbitos científicos, desafortunadamente mi acceso a las mismas fue interrumpido y no pude continuar con la investigación.


Colgante Antropomorfo

Finalmente, un objeto que llama la atención y sobresale del conjunto de piezas registradas, principalmente por su singularidad es un colgante con grabado antropomorfo, el mismo está confeccionado en piedra, es de forma cilíndrica y hueco, aunque uno de los lados del cilindro se encuentra tapado. Posee un rostro triangular con nariz de corte rectangular, ojos representados por una línea en relieve. La boca es una línea horizontal en bajo relieve. Las extremidades se encuentran flexionadas, como en "cuclillas" y los brazos sobre el pecho. Sobre la cara se observa una línea que surca la circunferencia del cilindro. En la base de la pieza a la altura de las "pantorrillas" se observa una perforación que atraviesa la pieza transversalmente. Las características de la decoración recuerdan a los suplicantes Condorhuasi-Alamito, aunque no puedo afirmar que la pieza en cuestión perteneció a esta cultura.
De la breve descripción realizada líneas arriba, podemos observar cierta preocupación por la representación de figuras humanas, las cuales se han ejecutado de diferentes formas y en objetos diversos, esta característica distingue las producciones materiales de los pueblos prehispánicos que se desarrollaron en las cercanías del actual Mutquín, y quizás de todo Pomán. Sin duda la continuidad de investigaciones por profesionales en la región permitirá en un futuro poder conocer más de las representaciones estéticas y otros aspectos de la vida cotidiana de estas poblaciones.

(*) Andres Barale: Licenciado en Arqueología, terminando su doctorado, es investigador, ganó las dos becas de investigación del Conicet, la clase I y la clase II. Participó en muchos proyectos de investigación, publicó en varios congresos, comentarista en último Congreso Nacional de Arqueología en la ciudad de La Rioja. Dirigió equipos de arqueólogos en excavaciones e investigaciones. Actualmente, forma parte del Equipo de Investigación del Proyecto de Laguna Blanca (Belén, Catamarca) dirigido por Daniel Delfino

 

Textos y fotos: Andrés Barale
Producción: CatamarcaPress © 2013

 

 

 

 

 
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
                         
 

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